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Miguel Saludes
MIAMI, Florida, enero, www.cubanet.org
-Los días finales de 2009 trajeron a Miami aires de re encuentro entre
dos agrupaciones musicales de Cuba y su público en la capital del
exilio. El dúo Buena Fe y La Charanga Habanera hicieron su irrupción en
la ciudad floridana en plena celebración navideña. La actuación de los
autores de Corazonero tuvo lugar el mismo 25 diciembre en el teatro
miamense Manuel Artimes, donde una audiencia compuesta por jóvenes se
conmovió hasta las lágrimas con la interpretación del número Tu país. A
sala llena se produjo este concierto marcado por el simbolismo de la
fecha escogida para el recital.
Al día
siguiente se produjo la presentación de la Charanga Habanera. De estilo
diferente al dúo guantanamero, estos músicos gozan de popularidad en un
exilio que no para de nutrirse y que con cada oleada recibe nuevas
costumbres y preferencias del terruño añorado.
Algunas
cosas se van moviendo. Se pudo apreciar en algunos detalles de esta
jornada cultural. En los días previos a sus respectivas presentaciones,
los visitantes estuvieron en canales de la televisión local. David
Calzado concedió una entrevista muy bien lograda con Maria Elvira en
Mega 22 y poco después participó en el show Pellízcame que estoy
soñando, producido por América Tevé bajo la conducción de Carlos Otero.
Por su parte Buena Fe también estuvo junto al conocido presentador
después de un A mano Limpia con Oscar Haza.
Que estos artistas residentes en la Isla, hayan compartido espacio
junto a un compatriota, cuyo escape fue de gran connotación en el ruedo
nacional, constituye un hecho significativo. Durante su coloquio con el
director de la Charanga, Otero recordó que uno de los últimos programas
que hizo en Cuba fue precisamente con David Calzado. A una insinuación
jovial acerca de esta coincidencia, el músico contestó que de
producirse un nuevo encuentro entre ellos, ese tendría lugar al otro
lado del estrecho. Así, entre risas y chistes, trascurrió una hora que
presagiaba tensiones.
Más fuerte debió ser la
experiencia para la pareja de jóvenes trovadores compuesta por Israel y
Yoel. Estos pasaron con ecuanimidad la prueba de exponerse a puntos de
vistas disímiles, contradictorios o comprometedores. Primeramente
lograron evadir la insistencia de Haza en sacarles alguna declaración
de contenido político. Después afrontaron los bocadillos ácidos de la
pionera Yusisleydi, personaje montado por el mordaz Carlucho. Cierto
que en esta ocasión el humorista fue comedido, tal vez para evitar
mayores aprietos a los invitados del programa. Pero teniendo en cuenta
que estos siguen formando parte de la realidad dentro de Cuba, hay que
considerar satisfactoria la forma en que asimilaron la situación.
Y
es que mientras en Cuba es posible aceptar y reír- incluso hasta la
complicidad- con chistes protagonizados por los íconos de la
Revolución, sin miedo a despertar sospechas por la irreverencia hacia
el sistema, no ocurre lo mismo cuando el escenario se traslada a
terreno foráneo, y mucho menos si ocurre ante los micrófonos abiertos
al aire en Miami. La actitud defensiva, en unos casos por auténtica
simpatías y en otros por temor a las suspicacias, surge de inmediato
haciendo que los implicados reaccionen como si se tratara de una
agresión personal a sus principios. Terminan respondiendo con un
lenguaje militante, que posiblemente ni ellos mismos sienten.
Lo
ocurrido con Pablito FG, no tuvo lugar en esta ocasión. Seriedades
momentáneas, sonrisas a medias o un reflejo de perplejidad en los
rostros, quizás por desconocer la lógica de algunos chistes y por las
dudas de cómo actuar ante otros demasiado evidentes, fueron las
reacciones de Buena Fe, que al final dejaron una nota de amor y unidad
para todos los cubanos, no importan donde estén; mensaje que respaldó
de manera especial Carlos Otero.
Tanto David
Calzado como sus colegas trovadores, se refirieron al respeto tanto
para los que vienen a Miami como para los que vayan a Cuba en un futuro
hipotético. Auque la cuestión así planteada deja ver las trabas que hoy
pesan en esos buenos deseos. ¿Sería posible que los artistas exiliados
acepten como condición de ese respeto exigido acallar el contenido
político que existe en parte de su obra? ¿Desprogramarían de sus
conciertos aquellos temas que resulten incómodos ante una posible
actuación en escenarios cubanos bajo el actual sistema? Nadie concibe
una descarga de Chirino sin su Ya viene llegando o la Verena si el Son
de las cuatro décadas.
No obstante lo
unidireccional de su flujo, es bueno que se mantenga este mal llamado
intercambio cultural entre dos orillas. Por un lado es una ayuda a
desmontar los diques que impiden se abra la circulación libre en ambas
direcciones, sin condicionamientos previos. Por otro, posibilita
derribar velos y falsos mitos. Mantiene la conexión entre los que están
lejos con sus raíces. Y finalmente constituye una escuela de democracia
para los que vienen y los que están, haciendo apreciar que en libertad
se puede decir casi todo, y sin estar de acuerdo con el otro se debe
escuchar y respetar la opinión diferente, haciendo valer la propia. Es
el juego que algún día deberemos poner en práctica en nuestra propia
casa.
No acaban de apagarse los ecos sonoros
que dejaron La Charanga Habanera y Buena Fe a su paso por Miami, cuando
ya se anuncia a todo cartel la próxima actuación de los Van Van.
Esperemos que en esta ocasión predomine el mismo clima que rodeó la
estancia de estos artistas cubanos, sin que se propicien polémicas que
poco aportan al sentido democrático y en nada contribuyen a la
reunificación del pueblo cubano. |