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SANTIAGO DE CUBA, 1 Feb. (Reuters/EP) -
El Gobierno
de Cuba comenzó a autorizar la venta de bienes y servicios en moneda
nacional, frente a la restricción habitual en algunos sectores
económicos de comerciar con dólares, con la intención de facilitar el
acceso de la población a productos básicos, algo que ha centrado los
esfuerzos del presidente, Raúl Castro, desde que llegara al poder
sustituyendo a su hermano Fidel.
Varios establecimientos
operan desde el año pasado en pesos cubanos, la moneda nacional,
revirtiendo dos décadas de una política nacional en que la mayoría de
los productos y servicios eran vendidos en pesos convertibles,
conocidos como CUC.
"Han abierto restaurantes,
pizzerías, cafeterías y dulcerías con acceso en moneda nacional,
incluso están colocando nuevas pizzerías, abriendo carpas de comida
ligera en distintas áreas de la ciudad. "La población se ha sentido muy
bien, muy beneficiada porque estas cosas solamente las había con acceso
en divisas", dijo Pedro de la Fuente, un ciudadano de Guantánamo.
La oriental provincia de Santiago de Cuba, la segunda ciudad más
grande de la isla, es el epicentro de los cambios con un incremento
significativo de un número de comercios que ofrecen sus productos en
moneda nacional, si se compara con el resto de urbes del país.
"Hay un plan especial, donde el Partido y el Gobierno han puesto empeño
asignando a decenas de establecimientos un presupuesto para remodelar
todas estas unidades y para que se abrieran otras nuevas", dijo a
Reuters un dirigente del Partido Comunista y administrador de varios
sitios de alimentos que pidió que su nombre no fuera revelado porque no
estaba autorizado para hablar con periodistas extranjeros.
Esta medida beneficia a toda la población pero especialmente a aquellos
cubanos que no reciben remesas familiares, bonos del Estado y otras
partidas en divisas extranjeras, lo que hace prácticamente imposible su
acceso a determinados bienes por el excesivo precio que impone el
cambio a la moneda cubana.
"Al menos puedo salir a
comer un par de veces al mes con el dinero que me pagan. No me siento
como un ciudadano de segunda clase para los turistas y los cubanos que
sus familias les envían dinero", dijo Carmela, una profesora de
enfermería a Reuters.
El cambio se nota también en el
aspecto de los establecimientos que ante la expectativa de aumentar los
clientes y su flujo de ingresos han remodelado los locales, procurando
que estén bien iluminados, limpios y con aparatos de aire
acondicionado, un lujo antes reservado para los restaurantes en CUC
desde la década de 1990.
Sin embargo, la iniciativa no
se ha extendido todavía a otros puntos del país. Por ejemplo, en la
oriental ciudad de Holguín, a unos 700 kilómetros al este de La Habana,
algunos restaurantes siguen siendo oscuros, sucios y calurosos debido a
la falta de recursos para acondicionar las instalaciones.
TÍMIDA APERTURA ECONÓMICA
La medida se enmarca en el proceso de apertura económica que Raúl
Castro prometió impulsar a su llegada al Gobierno y que se centra en
facilitar la vida cotidiana a los cubanos y en especial, la compra de
alimentos básicos y de ocio, que dificulta el impopular sistema de
doble moneda.
En los últimos años, Raúl Castro ha
impulsado reformas en la agricultura para aumentar la producción de
alimentos, ha liberalizado la compra de productos como ordenadores,
teléfonos móviles y electrodomésticos y a permitido a los medios
oficiales del régimen criticar con moderación los fallos de la
burocracia cubana.
"La idea es que la población se
sienta bien, que la población tenga los servicios que merece, que la
población pueda sentarse en cualquier restaurante, cafetería o lo que
sea y pagar en pesos", dijo el funcionario que solicitó mantenerse en
el anonimato.
No obstante, el líder comunista aseguró
que este primer paso no significa que el modelo de comercio actual vaya
a desaparecer de forma inmediata sino que la evolución hacia la
implantación de una única moneda nacional tardará varios años.
Cuba adoptó el dólar como segunda moneda para sostener su economía,
tras la crisis económica que sufrió la isla debido al colapso en 1991
de la antigua Unión Soviética, su benefactor durante 30 años. |