El gobierno de Raúl Castro autorizó a salir de Cuba a la madre de la doctora Hilda Molina, Hilda Morejón Serantes, de 89 años, a quien retenían su pasaporte desde hace dos años.
Molina confirmó ayer a "El Mercurio" que su madre viajaría este sábado en Cubana de Aviación con rumbo a Buenos Aires.
La mujer se había convertido, en palabras de su hija, "en la detenida
política más anciana del mundo", debido a la negativa del régimen para
que viajara a Argentina para reunirse con su nieto, el médico Roberto
Quiñones, a quien no ve hace 14 años, y conocer a sus bisnietos.
La
anciana está inválida desde una caída que sufrió hace dos años, es
diabética, hipertensa y sufre asma severa, pero, según relata su hija,
"está muy lúcida" y esperanzada en que su nieto la pueda mejorar.
"La
adoración de su vida es mi hijo", indica la doctora. Y, agrega, el
cariño es recíproco. "Mi hijo me dice 'ese saco de ternura que es mi
abuela, si todo el mundo fuera como ella, no habría guerras'".
Molina, la primera mujer en el mundo que practicó con éxito una intervención quirúrgica de trasplante de tejido cerebral, tiene prohibida la salida de Cuba desde que se desligó del régimen en 1994, porque el gobierno comunista de la isla considera que su "cerebro pertenece al Estado".
En 2005, el caso provocó un incidente entre Fidel Castro y el presidente Néstor Kirchner, quien le pidió que dejara viajar a Molina y su madre. "Valoro enormemente el gesto, como un gesto hacia la familia Quiñones y también hacia el gobierno argentino", dijo Cristina Fernández.
"He sufrido mucho por los agravios a mi familia, pero para mí el agradecimiento tiene más fuerza que los dolores que me puedan causar las ofensas".
Hilda Molina, comentando el permiso otorgado a su madre.
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