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Texto y Foto: Joaquín Herrera Cabrera / Varadero, Matanzas, 28 de julio de 2011 / Iglesia Cubana.net / La jornada de este día, comenzó con el rezo a las seis y treinta de la mañana del Rosario de la Aurora. A los pies de la imagen de la Virgen, numerosas flores, arreglos florales, velas encendidas. Todavía se escuchan los ecos de la Gala Cultural de la noche anterior, donde se le cantó a nuestra Madre.
Ya a las ocho de la mañana salía de este Templo la Imagen Peregrina para comenzar el recorrido que la llevaría hasta la parroquia de Cantel, territorial pastoral que también atiende el padre Jesús Marcoleta.
La primera parada fue la Iglesia de Fátima, ubicada en la misma entrada de la Playa Azul. Allí el padre Marcoleta centró su reflexión por la paz en todos los continentes, en todas las zonas geográficas donde hoy existen conflictos. Recordó al papa Juan Pablo II cuando expresó “la paz del corazón, es el corazón de la paz”. Hay que destacar, que el Templo estaba colmado de fieles y devotos a la Virgen de la Caridad, a pesar de ser grande el mismo. El obispo Manuel y el padre Marcoleta impartieron la bendición a niños, embarazadas, a personas minusválidas y se oró de manera especial por “todos los cubanos que en este momento viven fuera de nuestras costas.
Los poblados de La Conchita, Boca de Camarioca (a ambos lados del río), Carbonera, Camarioca y Cantel por ese orden fueron visitados por la imagen de la Virgen Mambisa. En cada uno de ellos, la misma devoción, el mismo amor, el mismo fervor.
Es hermoso ver la labor misionera que se ha realizado en muchos de estos lugares, donde no hay ni siguiera alguna capilla, sin embargo los fieles se reúnen en Casas de Oración y así alimentan la fe, con la celebración de la Palabra.
Pienso que en Camarioca y en Cantel la Virgen debe haberse sentido particularmente a gusto, porque las Iglesia de estos lugares están ubicadas en lo alto de unas lomas. Desde allí, Ella, nuestra Madre nos bendice.
En la Eucaristía celebrada en Cantel, monseñor Manuel de Céspedes, precisamente nos animaba a “que siguiendo las palabras de la Virgen María en las bodas de Caná de Galilea a hacer todo lo que su Hijo nos diga”. Concelebraron junto al Obispo, los padres Rolando Lauzurique, nativo de este poblado y el párroco Jesús Marcoleta.
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